Jue8Nov 2018

Columna de Bruno EspositoEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Si a Manuel Burga le cargaron la mano por cualquier majadería que ocurría en la Videna, y supo resistir porque jamás renunció a la presidencia de la FPF, es inexplicable que un individuo como Edwin Ovideo con una serie de problemas extradeportivos a cuestas, se mantenga en el cargo como nada sucedería.

Desde muchos frentes, incluso el Poder Ejecutivo, se ha invocado que dimita y deje el camino libre para que la FIFA no suspenda al fútbol peruano, lo que traería problemas en el corto plazo, hasta que se resuelva su situación si es que, como corresponde, el Congreso de la República no da marcha atrás y ratifica en segunda votación las modificaciones de la "Ley del Fortalecimiento".

De eso se trata, el Poder Legislativo está en su pleno derecho de impedir que Oviedo use el cargo para "blindarse" y no dar la cara en una serie de acusaciones que lo persiguen. Precisamente por ello modificó los términos de la ley que en forma apresurada promulgó meses atrás prolongando su mandato y disponiendo elecciones en el 2020, proceso que se dará en todos los estamentos federativos.

Mientras tanto, la advertencia es clara y confirma que muchas veces se emiten opiniones que no coinciden con la verdad.

En este asunto habría que preguntarse si acaso no justificaba que el proyecto de ley, que incluía modificaciones al texto original, habría sido mucho más sensato que volviera a comisiones para un análisis más exhaustivo.

En la prensa se han leído comentarios que "no pasaría nada" desde que el congreso decidió hacer cambios a la ley, Hoy la cosa apunta de otra forma porque el documento de dos páginas de la FIFA pone los puntos sobre las íes y su redacción tiene una sola interpretación. Si se promulga la nueva versión, habrá suspensión del fútbol nacional.

Lo juicioso es lo que corresponde a un dirigente que pueda mostrar un ápice de afecto y respeto por el fútbol peruano.

Si lo tiene Oviedo, el camino es uno sólo. No hay ninguna alternativa. La situación de Oviedo es insostenible y no cabe que insista en permanecer al frente de la FPF.

De no hacerlo nos veremos envuelto en cosas de mayor calibre que incluso podrían determinar que Ricardo Gareca revise su permanencia en el país.

 

Corporación Deportiva Fénix

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